Paisaje


Autor: Kim Castells

Autor: Kim Castells

Probablemente, el Espacio Natural de las Guilleries-Savassona sorprenda por su belleza. La presencia del embalse de Sau, casi como un lago rodeado de elevados riscales, confiere a la zona un importante atractivo turístico. La soledad, la grandeza, las espesuras inacabables y el agua que resbala a destajo por los profundos frescos de valle transportan al visitante a un estado de serena tranquilidad. El paso de las estaciones se deja notar con intensidad sobre la alfombra forestal. De los tiernos verdes primaverales, pintados con los brotes de la hoja emergente, pasamos a los ocres y dorados del otoño. Es en esta época en la que el latido de la naturaleza eclosiona con una sinfonía cromática impresionante, hecha por árboles como el castaño, el roble, la haya, el aliso y el mostellar. Pero si los bosques pintan el paisaje, son los riscales y escarpados (flanqueados por fajas de vegetación arriesgada entre sus grietas) los que ponen la tela que enamora tanto al artista como al que va a buscar setas.



Efectivamente, el valle de Sau sorprende por la belleza de su paisaje, pero los arriesgados riscales multicolores hacen de las Guilleries-Savassona un balcón privilegiado de la comarca. Pese a que este espacio natural hace de muralla para el este de Osona, pasa casi desapercibido por la suavidad del relieve en el margen occidental. Una importante red de caminos de tierra en buen estado por los que se puede circular con un turismo permite una visita agradecida y cómoda de una punta a otra de las Guilleries-Savassona.



La suavidad del relieve de entrada queda rota por los repentinos escarpados del otro lado. De aquí que los balcones naturales puedan considerarse una de las singularidades más remarcables del lugar. Actualmente, diversos elementos infraestructurales ofrecen un abanico de posibilidades para poder vivir y disfrutar mejor de todo lo que hay en este inmenso paraíso.



El paisaje actual de las Guilleries-Savassona es el resultado físico de la convivencia continuada de los elementos naturales y los producidos por la actividad humana. La contundencia de algunos elementos geomorfológicos (muy visibles, incluso a gran distancia, desde las grandes infraestructuras viarias territoriales) y el buen estado de conservación general del medio natural singularizan esta zona dotándola de gran calidad paisajística. Por otra parte, la existencia de miradores naturales ubicados a lo largo de los riscales (el Puig del Far, el Salt de la Minyona y Puig l'Agulla), así como en el entorno del pantano (Sant Romà de Sau, el Coll de Terrades, Sant Feliuet de Savassona) las convierte en verdaderas atalayas de la comarca.