Desarrollo sostenible / Dimensión social


El desarrollo sostenible es aquel que tiene en cuenta las generaciones futuras y por lo tanto respeta el medio ambiente, pero también tiene respeta los aspectos sociales y culturales de la comunidad humana implicada. Por lo tanto podemos decir que el desarrollo sostenible tiene una dimensión ambiental, una dimensión social y una dimensión económica.
 
 
Las tradiciones y expresiones orales, debido a que se transmiten oralmente y, por tanto, en un ámbito más o menos reducido, traspasan un sentimiento de pertenencia a la población local. Este sentimiento de identidad, en tanto que es colectivo, contribuye a mejorar la cohesión social entre los habitantes. La educación, ya sea formal o no formal, es una oportunidad excelente para dar a conocer y mantener vivos muchos de estos elementos de la cultura local, como las leyendas, adivinanzas y el vocabulario autóctono. La transmisión de la tradición oral crea un vínculo entre el transmisor y el receptor que da lugar al diálogo intergeneracional basado en la autoridad y la experiencia de las personas mayores. De las tradiciones orales se deriva el respeto hacia la vejez.
 
 
La aportación básica de las artes del espectáculo (músicas, canciones y danzas, juegos y deportes tradicionales, teatro) en la comunidad es la expresión individual y comunitaria de una forma lúdica y alegre: la cultura del ocio. Generalmente se practica en grupo, propiciando el encuentro de personas en un espacio determinado y, consiguientemente, de diálogo y debate. Las artes del espectáculo suelen ser actividades más cooperativas que competitivas en las que se facilita y se promueve la participación activa, la que genera empatía entre los participantes reforzando la cohesión social de la población local. Las artes del espectáculo incluyen actividades para todas las franjas de edad, los juegos se dirigen más bien a los niños, aunque no exclusivamente, y los deportes a niños, adolescentes y adultos. Otros, como la música, las danzas y el teatro, acogen todas las edades dentro de la misma actividad, mejorando el diálogo intergeneracional y el sentimiento de comunitat.Totes estas actividades fomentan las formas de expresión artística, la expresión corporal, el trabajo en equipo, la salud personal, la mejora de la calidad de vida o el respeto por el entorno, entre otros. La incorporación de canciones y danzas en las actividades escolares así como la práctica de deportes y juegos tradicionales garantiza la transmisión y la salvaguarda y potencia la identificación con la cultura local.
 
 
Las fiestas, ferias y romerías mantienen y reproducen los vínculos que unen a los miembros de una sociedad reforzando la solidaridad del grupo. Son una oportunidad para convocar a la comunidad local y hacerla visible, mejorando la conciencia de colectividad. Un lugar de encuentro donde, además de potenciarse la cohesión social, se pueden intercambiar opiniones, recursos e incluso crear enlaces entre las personas y sus actividades. Los encuentros son una forma de apropiación festiva de un lugar comunal. Se potencia la participación activa de la población local y se crea debate sobre su propio desarrollo.
 
 
A menudo los conocimientos relacionados con la alimentación son colectivos. Diferentes sectores de la población tienen conocimiento sobre uno u otro elemento. Es por ello que se crean sinergias entre las diferentes personas interesadas en el tema, potenciando la cohesión social y el diálogo. Utilizar los productos autóctonos refuerza la libertad individual de consumo y de salud. La transmisión familiar de estos saberes potencia el diálogo intergeneracional. A partir de la difusión de esta alimentación se puede mejorar el diálogo entre el mundo rural y el mundo urbano. De aquí se pueden extraer recursos educativos basados ​​en la alimentación equilibrada, el cuidado del medio ambiente o la valorización y visualización del mundo rural, entre otros.
 
 
En relación con los conocimientos y prácticas sobre el medio, la libertad personal de participar en los ámbitos familiares y colectivos fortalece la autonomía de las personas. Permite sentar las bases para el establecimiento de fa¬mílies que se puedan dedicar a la actividad primaria en el territorio y de esta manera mantener la población local, frenando la despoblación del medio rural. Se consigue un apoderamiento por parte de la población local gracias al dominio de los recursos. Promover la formación específica puede contribuir a generar empleo en el sector primario entre la población local. Además contribuye a la calidad de vida a través del ocio, la medicina tradicional y la producción de cultura y paisaje, el cual también es motivo de disfrute. Por otra parte se construye una base para la educación ambiental, a través de sitios físicos donde poder experimentar y observar la relación que las comunidades y su sistema socioeconómico han establecido con el paisaje a lo largo del tiempo.
 
 
Poder vivir y trabajar en un mismo lugar hace que la gente que se dedica a las actividades artesanasl se realice personalmente y amplía la libertad individual. Infunde sentimiento de pertenencia a la población artesana y permite sentar las bases para el establecimiento de familias que se puedan dedicar a esta actividad en el territorio. La transmisión de estas técnicas crea un vínculo entre las diferentes generaciones que trabajan, capacita y da la oportunidad a las generaciones más jóvenes de ganarse la vida.

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