Fase 1: información


Esta metodología quiere contribuir a la realización de los inventarios previstos en la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (en adelante, la Convención) y, por tanto, se sitúa bajo este marco de referencia. Para elaborar un inventario del patrimonio cultural inmaterial es necesario, lógicamente, diseñar un proyecto detallado, donde se recoja cuáles serán los agentes implicados, como se organizará el trabajo, cuál será el calendario de actuaciones, etc Pero antes es conveniente, casi indispensable, tener presentes una serie de cuestiones y conocer qué dice la Convención.

¿Qué és el patrimonio cultural inmaterial?


La Convención establece un nuevo concepto, el de "patrimonio cultural inmaterial", que genéricamente se refiere a lo que hasta ahora se conocía -y se conoce todavía en gran medición como "cultura popular y tradicional", "patrimonio etnológico", "folclore "y otros conceptos, aunque no coincide exactamente con ninguno de ellos. Por otra parte, de la Convención también se desprende que el término genérico para describir cada una de las unidades que forman el patrimonio cultural inmaterial es "elemento", del mismo modo que para designar las unidades que forman el patrimonio monumental se utiliza el término "bien"). De acuerdo con el artículo 2 de la Convención se entiende por "patrimonio cultural inmaterial": 
 
"Los usos, las representaciones, las expresiones, los conocimientos y las técnicas -junto con los instrumentos, los objetos, los artefactos y los espacios culturales que les son inherentes que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de una generación a otra, es recreado constantemente por las comunidades y los grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, lo que les infunde un sentimiento de identidad y continuidad y contribuye, por tanto, a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana. "
La primera parte de esta definición describe fundamentalmente los tipos de elementos a que se refiere. Para aclarar un poco más, después de la definición la Convención establece que "este patrimonio inmaterial se manifiesta en particular en los ámbitos siguientes":
 
  • a) tradiciones y expresiones orales, incluida la lengua como vehículo del patrimonio cultural inmaterial; 
  • b) artes del espectáculo; 
  • c) usos sociales, rituales y actos festivos; 
  • d) conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo; 
  • e) técnicas artesanales tradicionales. 
 
Hay que remarcar que dice "en particular" y que, por tanto, esta relación no tiene pretensión de exhaustividad y deja la puerta abierta a otras categorías. 
La segunda parte de la definición aporta criterios adicionales para discriminar cuáles de todos los elementos a que se refiere la primera parte de la definición pueden ser considerados patrimonio cultural inmaterial. De aquí se desprenden una serie de características o "requisitos" que debe cumplir un elemento para que sea considerado patrimonio cultural inmaterial, los cuales tienen que ver fundamentalmente con el reconocimiento por parte de la comunidad, la transmisión generacional, la pervivencia y la identidad. Ahora bien, ni la Convención ni las directrices operativas no especifican cómo se comprueban en la práctica estas características, por lo que hay que definir con antelación al inicio del trabajo de inventario.
 
 
La comparación de la definición con la realidad práctica es seguramente uno de los aspectos fundamentales y más delicados en la identificación del patrimonio cultural inmaterial. No es evidente de qué manera se puede comprobar si una determinada realidad es patrimonio cultural inmaterial tal como lo define la Convención. Las categorías establecidas por la Convención ayudan a captar un poco más en qué consiste este patrimonio, pero no son suficientes para aclarar en qué tipo de elementos concretos se plasma esta definición. La Convención también establece sin embargo dos listas de elementos -la Lista del patrimonio cultural inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia y la Lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad- que nos podrían ayudar a hacernos una idea más precisa de qué y como son exactamente los elementos a que se refiere la Convención.
 
 
 
En 2008 se inscribió en la lista representativa las obras maestras del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad proclamadas los años 2001, 2003 y 2005 en el marco de otro programa de la UNESCO. Era una decisión lógica y necesaria, pero conviene recordar que el programa de obras maestras, a pesar de tener una relación directa con el que posteriormente se definirá como "patrimonio cultural inmaterial", es anterior a la Convención y que los requisitos y los procedimientos porque un elemento fuera proclamado obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad eran diferentes de los que se estipulan para las dos listas de la Convención. En 2009 se produjo una nueva inscripción de elementos en esta lista y, en menor medida, también en la Lista del patrimonio cultural inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia, que ya se hicieron siguiendo las disposiciones de la Convención.
 
Sea como sea, una observación de las listas de la Convención pone de manifiesto que, hoy por hoy, conviven enfoques diversos sobre realidades muy similares o comparables. Así la celebración del Año Nuevo (Novruz, Nowrouz, Nooruz, Navruz, Nauroz, Neruz) en Azerbaiyán, India, Irán, Kirguistán, Pakistán, Turquía y Uzbekistán constituye un único elemento de la Lista representativa , mientras que la procesión del Corpus Christi de Brujas (Bélgica) también es un solo elemento; los encajes de todo Croacia son asimismo un elemento, pero en cambio las técnicas tradicionales de tejido de alfombras de Faros y de Kashan son dos elementos diferentes a pesar de encontrarse en un mismo país, Irán. Por tanto, no hay un enfoque único del patrimonio cultural inmaterial y una misma realidad puede percibirse como un elemento o como varios. Es cierto que algunos aspectos de la definición, como el que hace referencia al sentimiento de identidad, pueden ayudar a definir el enfoque (este sentimiento de identidad puede ser localmente más marcado en el caso de las dos ciudades iraníes y menos marcado en el caso de Croacia), pero siempre existe un cierto grado de subjetividad. 
 
Otro aspecto a tener en cuenta es que puede haber personas u organizaciones que, de manera implícita o explícita, entiendan que el concepto de "patrimonio cultural inmaterial" se puede interpretar de otra manera, que puede tener otro significado. Incluso podría haber otras definiciones o conceptos alternativos, pero en la medida en que el concepto se ha acuñado en el marco de la Convención, parece innecesario, poco útil y tal vez incluso confusionario, querer utilizar el término de "patrimonio cultural inmaterial "con un sentido diferente de lo que establece la Convención, y más teniendo en cuenta que se trata de un concepto y de una definición que son fruto de largos debates entre un gran número de especialistas de todo el mundo, un proceso difícilmente repetible y que da consistencia a este enfoque.

¿Qué es un inventario?


¿Qué se entiende por "inventario" es otro aspecto a tener en cuenta ya aclarar desde el comienzo. A pesar de que desde la antropología hay una tendencia generalizada a considerar que un inventario es sobre todo un proceso de investigación, tanto de la Convención como de las directrices operativas, se desprende inequívocamente que un inventario se percibe básicamente como un catálogo o registro de elementos. Con todo, en ninguna parte hay una definición concreta de inventario ni se establece qué información debe proporcionar.
 
La experiencia del Montseny
 
 
El Museo Etnológico del Montseny, que desde el primer momento ha dado su apoyo al proyecto, era inicialmente partidario de hacer un inventario en el sentido que aplica actualmente la antropología, es más como una búsqueda que como una lista de cosas, porque con la experiencia del Inventario del Patrimonio Etnológico del Montseny había llegado a la conclusión de que un inventario puede acabar teniendo poca utilidad. El hecho de que el Museo combine su carácter de institución local con su capacitación y experiencia en el campo de la antropología, nos llevó a ser receptivos hacia este enfoque ya plantearnos la posibilidad de aprovechar el proceso de elaboración de nuestro inventario para hacer una investigación más profunda en algunos ámbitos.
 
 
El trabajo de campo debía tener esencialmente una doble función: en primer lugar, verificar que los elementos que ya habíamos identificado en la fase de documentación -fundamentalmente extraídos del Inventario del Patrimonio Etnológico del Montseny- encajaban en la definición de "patrimonio cultural inmaterial "que establece la Convención; y en segundo lugar, identificar nuevos elementos. Pero finalmente también se decidió que, en determinados ámbitos, durante el trabajo de campo se recogería también, con un enfoque de investigación, toda la información posible de los elementos identificados que se considerara que formaban parte del patrimonio cultural inmaterial; esta información se elaboraría y explotaría una vez cerrado el proceso de elaboración del inventario. 
 
Esto dio lugar a unas fichas de recogida de información en los que algunos campos se habían de llenar siempre (con la información básica que permite describir el elemento) y otros en cambio sólo se tenían en cuenta en algunos casos (con información adicional que permitiera profundizar en la investigación). Por otra parte, como que la investigación es intrínsecamente il • limitada, tendía a acaparar buena parte, si no la mayor parte, del tiempo dedicado al trabajo de campo. Todo ello introducía elementos de confusión en el equipo humano sobre el objetivo del trabajo de campo y el tipo de información que había que recoger. 
 
 
Por eso recomendamos: 
 
  • Que se defina muy claramente antes de empezar cuál es la información que se quiere recoger, tanto durante la fase de documentación como en el trabajo de campo, y que esta información sea esencialmente la misma para todos los elementos. 
  • Que se tenga en cuenta en esta reflexión la información que puede interesar la comunidad implicada y la información que se hará pública al final del proceso. 
  • Que se consulte con expertos la manera de llevar a cabo el inventario, pero sin olvidar el marco general de la Convención.

¿Para qué sirve un inventario?


Un inventario no es un objetivo en sí mismo, todo lo contrario. Si la Convención destaca y menciona antes que ninguna otra la obligación de elaborar inventarios del patrimonio cultural inmaterial, es porque este es el primer paso imprescindible para poder tomar medidas de salvaguarda. Difícilmente se puede actuar para salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial ni no se conoce qué elementos concretos lo forman. Pero no es sólo el hecho de constituir el punto de partida lo que convierte un inventario en una herramienta de salvaguardia, sino que el proceso mismo de elaboración del inventario es ya una acción de salvaguardia en la medida en que, al dar a conocer la Convención y el nuevo concepto de "patrimonio cultural inmaterial", transmite a todos los actores implicados la importancia y el valor que la UNESCO otorga a esta parte de las culturas, que a veces se considera opuesta a la idea de desarrollo como los sus orígenes se sitúan atrás en el tiempo. Al contrario, el patrimonio cultural inmaterial es el fundamento de la diversidad cultural de la humanidad que queremos mantener y una garantía de desarrollo sostenible, y la sensibilización sobre su valor estimula la implicación en su salvaguarda del conjunto de la sociedad, bien de personas individualmente oa través de entidades e instituciones. 
 
 
También es importante tener en cuenta que un inventario del patrimonio cultural inmaterial difícilmente puede llegar a ser totalmente exhaustivo. Por una parte porque uno de los rasgos que lo definen es que la comunidad considere aquellos elementos como patrimonio y en la medida en que esta consideración evolucione y se modifique puede hacer que en el inventario se sumen o se resten algunos elementos . Por otra parte para que llegar a todos los rincones de una cultura es casi imposible y por lo tanto siempre puede descubrirse una fiesta, una creencia, una costumbre, una práctica, una tradición que no se había tenido en cuenta. Finalmente, porque existe un cierto grado de subjetividad a la hora de interpretar si un elemento responde o no a la definición de patrimonio cultural inmaterial que establece la Convención y que puede hacer que algunos elementos puedan ser percibidos o no como tales en función de quien lo valore. 
 
La experiencia del Montseny 
 
 
Desde el comienzo había un acuerdo general de las partes implicadas en este proyecto que un inventario tiene una utilidad muy limitada por sí solo y que hay que conjurar el peligro de que acabe siendo un documento aislado sin mucha repercusión práctica. 
 
 
Por eso recomendamos: 
 
  • Que, en la medida de lo posible, enmarque la realización del inventario en un proceso más amplio de salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, que incluya igualmente la investigación, la sensibilización, la transmisión, la difusión, etc.
  • Que se tenga en cuenta desde el comienzo que el patrimonio cultural inmaterial debe contribuir al desarrollo sostenible dentro de la reserva de la biosfera.
  • Que se prevean ya acciones de difusión de los resultados del inventario, especialmente entre la población directamente implicada.
  • Que se haga difusión del inventario aprovechando las nuevas tecnologías, especialmente a través de Internet.

Otras experiencias de inventarios


En el momento de plantearse la elaboración de un inventario, especialmente en estos primeros años de aplicación de la Convención, puede ser muy útil hacer un repaso de las experiencias similares que se hayan llevado a cabo o estén en curso en ese momento. En el momento de iniciar nuestro proyecto llevamos a cabo una investigación sobre los inventarios que se habían hecho o estaban haciendo en este ámbito y la forma en que se habían elaborado y esto nos permitió identificar principalmente las experiencias siguientes:


Patrimoni cultural immaterial en Escocia. Se trata de un proyecto de "wikipedia" construida a partir de aportaciones individuales. No abarca todas las categorías establecidas por la Convención y en el momento de iniciarse nuestro proyecto incluía un total de 17 elementos, en su mayoría fiestas o ferias
Base de datos de Asia y el Pacífico sobre patrimonio cultural inmaterial. Se trata de un inventario centrat exclusivamente en la categoría de artes del espectáculo, que incluye también orientaciones metodológicas para este ámbito.
Atlas del patrimonio cultural inmaterial de Buenos Aires. Se centra únicamente en las fiestas, celebraciones y rituales.
Repertorio del patrimonio cultural inmaterial de Suiza. Se trata de un inventario de personas portadoras de tradiciones.
Inventario del patrimonio inmaterial de Méjico. Probablemente sea el inventario más completo que hemos encotrado, que incluye 248 elementos y que tiene detrás un notable trabajo metodológico.
Inventario de los recursos etnológicos del patrimonio inmaterial (IREPI), del Quebec. El objetivo de este inventario es "conocer y reconocer los portadores y las portadoras de tradiciones y permitir al conjunto de la población descubrir estas personas ... "
• Registro participativo del patrimonio cultural inmaterial del departamento de Santander (Colombia). Se divide en nueve categorías temáticas y es consultable por Internet, desde donde igualmente se pueden proponer nuevos elementos.
El patrimonio cultural inmaterial en China. Desafortunadamente la mayoría de la información disponible se encuentra en chino, pero la lista nacional se divide en nueve categorías, muchas de ellas relacionadas con las artes del espectáculo.
Inventario del patrimonio cultural inmaterial de Francia. Incluye 80 elementos, divididos en siete categorías: conocimientos y técnicas (savoir faire), prácticas rituales, prácticas deportivas, práctica festivas, músicas y danzas, juegos, arte del cuento. Viene acompañado de una recopilación de inventarios ya existentes relacionados con el patrimonio cultural inmaterial.
Inventario del patrimonio cultural inmaterial de Camboya. Se centra en las artes del espectáculo, pero incluye también 12 lenguas de minorías étnicas y algunos otros elementos.


Además se localizaron también otros inventarios sobre ámbitos concretos relacionados con el patrimonio cultural inmaterial, especialmente de fiestas y artesanías. 

¿Qué es una reserva de la bisofera?


Una "reserva de la biosfera" es un área creada en el marco del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) de la UNESCO, para integrar la conservación de la biodiversidad y el desarrollo económico y social de las comunidades locales. Las reservas de la biosfera son áreas designadas para promover y demostrar una relación equilibrada entre las sociedades humanas y la naturaleza, y para aprender lecciones prácticas de desarrollo sostenible que se puedan aplicar en otros territorios y comunidades. 
 
 
El Programa MAB, creado en 1970, es un programa interdisciplinario de investigación que promueve el fortalecimiento de las capacidades con el objetivo de mejorar las relaciones entre las personas y su entorno a escala mundial. Su misión principal es reducir la pérdida de biodiversidad a través de aspectos ecológicos, sociales y económicos. Utiliza su red de reservas de la biosfera como una herramienta de intercambio de conocimientos, de investigaciones y de vigilancia continua, de educación y de formación, así como de toma de decisiones participativa. 
 
Actualmente en el mundo hay 580 reservas de la biosfera en 114 estados, de las cuales 40 se encuentran en España, que ocupa el segundo lugar en número de reservas junto con México y la Federación Rusa (40), y detrás de EE.UU. (47). En Cataluña, el ámbito de actuación principal del Centro UNESCO de Cataluña, impulsor de esta metodología, únicamente hay una reserva de la biosfera: el Montseny.

El desarrollo sostenible


Más allá de la definición de desarrollo sostenible como aquel que "asegura las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para enfrentarse a sus propias necesidades" (Informe Brundlant, 1987), recientemente se tiende a definirlo de una manera más amplia poniendo al ser humano en el centro del discurso. Así pues, según el enfoque del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), entendemos el desarrollo sostenible como la mejora de la calidad de vida de las personas de modo que no se excedan los límites de la capacidad de carga de los ecosistemas de apoyo. La mejora de la calidad de vida no está únicamente relacionada con el crecimiento económico, sino que debe entenderse en un sentido amplio de desarrollo personal y comunitario. En este sentido, el patrimonio cultural inmaterial es un referente cultural y un factor de cohesión social y de arraigo en el territorio.

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Mapa de l'inventari