La gastronomía del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac


Los productos alimenticios y la cultura gastronómica del Parque Natural de Sant Llorenç de Munt i l'Obac son el fruto de un paisaje singular, un clima típicamente mediterráneo y unos habitantes que han tenido cuidado de las tradiciones y los productos de la tierra. Las características geomorfológicas de las partes altas del macizo de Sant Llorenç del Munt y de la sierra de l'Obac, con sus roquedales de conglomerados, son poco adecuados para un empleo y unas actividades humanas estables, al menos por la falta de suelos cultivables y de pastos. Por este motivo, los habitantes de los macizo se han establecido secularmente en las partes bajas, allí donde los depósitos aluviales han facilitado el cultivo de la tierra, especialmente en los valles del río Ripoll y de la riera de las Arenas, sobre todo en medida que se entra en contacto con la llanura vallesana. En el transcurso de los años, la población sufrió varias fluctuaciones, pero fue entre los siglos XVI y XVIII que muchos agricultores consolidaron sus propiedades con la anexión de muchos caseríos abandonados. Durante el siglo XVIII tuvo lugar un fuerte crecimiento económico, que fue acompañado de un desarrollo de la vid importante. En aquella época, los campesinos sobresalir en la construcción de elementos que les ayudaban a trabajar más cómodamente y que evitaban que la cosecha se estropeara. Son las barracas de viña y las tinas de vino, situadas en medio de las viñas antiguas, y que, debido a los cambios producidos en el mundo rural, hoy en día muchas se encuentran engullidas por los bosques.
 
El despoblamiento que se vivió en el campo a lo largo del siglo XX trajo un descenso en la actividad agrícola, en favor de la recuperación de una gran parte de extensión forestal que antes estaba dedicada al cultivo.
 
Actualmente vivimos una reintroducción de la agricultura ecológica y tradicional en estas tierras. Es un hecho relevante desde el punto de vista ecológico y socioeconómico, ya que ayuda a mantener el paisaje y la biodiversidad, a prevenir los grandes incendios forestales, a mantener el patrimonio rural, promover el turismo y la educación ambiental, sin olvidar la importancia de recuperar el sector primario en el parque natural. El auge de esta agricultura y el consumo local de productos alimenticios reduce la importación de productos de fuera del territorio y se presenta como una estrategia de gestión ambiental del entorno y de implicación social de los habitantes de los municipios.
 
En cuanto a la promoción turística local, el proceso de restauración y recuperación del patrimonio que, por ejemplo, han tenido las tinas de vino en los valles del Montcau, con el trazado de rutas y visitas guiadas, es un ejemplo de actividad que favorece la promoción y sensibilización en relación con el patrimonio cultural y gastronómico de la zona.
 
Asimismo, el proceso de adhesión del Parque Natural de Sant Llorenç de Munt i l'Obac en la Carta Europea de Turismo Sostenible (CETS) es una nueva muestra de la voluntad del parque de trabajar en la mejora continua del desarrollo de la actividad turística, teniendo en cuenta las necesidades del medio ambiente, la población y las empresas turísticas locales para la aplicación de los principios de sostenibilidad. En el parque podemos encontrar una gastronomía de calidad, hecha a partir de las materias primas que exige la mejor cocina, que se concreta en platos tan conocidos como el revoltijo de Mura, la ensalada navarclina o el bacalao a la talamanquina, entre otros.

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Mapa del Parc a taula

Mapa del Parc a Taula