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Sant Genís de Tapioles

Único yacimiento de El Maresme y el Vallès Oriental datado entre el final del mundo tardoantiguo y el inicio del mundo medieval

La antigua ermita de Sant Genís de Tapioles apareció documentada, por primera vez, junto con su vecina, la ermita de Santa Eulàlia de Tapioles, en 878. El último documento en que se hace mención a Sant Genís de Tapioles es del año 1002, cuando estaba vinculada a una agrupación de monjes. Se perdió la memoria hasta que fue redescubierta en la década de los 1980 por la Asociación Cultural Vallgorguina. Fue excavada durante el invierno del año 2003 y se consolidaron los muros existentes. La excavación permitió documentar tres fases de ocupación:

  1. El hallazgo de una serie de estratos de materiales romanos de la época abajo-imperial datados del siglo IV. Se considera esta como la primera fase de ocupación. Además de trocitos de cerámica africana de cocina del siglo IV, se encontraron tres monedas de Constantí, la última de las cuales permitió precisar la seca de procedencia, así como la cronología. Se trata de un nummus de bronce de Constantino I el Grande emitida entre los años 310-312, procedente de la seca de Londinium (Londres).
  2. La segunda fase de ocupación data del periodo comprendido entre finales del siglo VII y primera mitad del siglo IX, cuando Sant Genís de Tapioles se destinaba a un uso rural. Las dataciones de esta fase nos vienen dadas por la estratigrafía y las cerámicas de ámbito local, al final de las importaciones de cerámicas africanas.
  3. Su última etapa es considerada alto-medieval (finales del siglo IX-XII); Sant Genís de Tapioles tuvo un uso religioso hasta que en el siglo XII fue abandonado. Todavía se conservan los tres muros de la iglesia y dos entierros a la sagrera que corresponden a dos tumbas de cista de un bebé y un adulto. La orientación del entierro es este-oeste, con el jefe situado en el oeste, como es común en las inhumaciones de esta cronología.

Contexto histórico

La iglesia de Sant Genís de Tapioles pertenece a la última fase de ocupación del yacimiento. Las fuentes escritas nos sitúan la construcción en la segunda mitad del siglo IX y el abandono en un momento indeterminado del siglo XII. En el periodo del alta edad mediana se repobló la zona, las actividades principales de la cual fueron la agricultura y la ganadería. En cuanto a la dependencia eclesiástica de este asentamiento, primero estuvo en manos de la Catedral de Barcelona y después del monasterio de Sant Cugat. El año 862, Carlos el Calvo, rey de Francia, repartió entre sus fieles y el obispado de Barcelona las tierras de dominio real que tenía en la zona del Montseny. En un documento posterior del año 878, su hijo Luis el Tartamudo confirma el otorgamiento de las posesiones a Frodoí, obispo de Barcelona, tal como indica el Cartulari del monasterio de Sant Cugat del Vallès.

La última referencia histórica que tenemos de Sant Genís de Tapioles es de principio del siglo XII, y el poco material arqueológico recuperado tampoco nos permite alargar esta cronología. La peste negra posterior que afectó en todo el país podría ser la causa del abandono tanto de Sant Genís como de Santa Eulàlia de Tapioles. En cuanto a la excavación arqueológica, los restos de la construcción de este yacimiento estaban escondidas bajo la vegetación y, al limpiar el lugar, se encontraron las paredes que hoy se pueden ver. La carencia del ábside podría ser consecuencia de la apertura del camino que sube sierra arriba; la máquina podría haber sacado buena parte de las piedras del que había sido el antiguo ábside.

 

Santa Eulàlia de Tapioles

Esta ermita está situada a unos 150 metros de Sant Genís de Tapioles. Aparece por primera vez al mismo documento que Santo Genís, en 878. Todo y la proximidad, queda claro que eran dos ermitas diferentes.
Iglesia de origen románico (siglos IX- XI), abandonada en el siglo XV y reocupada y reformada en el siglo XVII. Pasó en manos privadas con la desamortización de Mendizábal, momento en el cual se llevaron a cabo las transformaciones más importantes, en que se añadió el campanario, la fachada de estilo barroco, el cementerio y algunos edificios anejos. Poco después, fue abandonada, cosa que inició el declive y enrunament de todo el conjunto.

De la iglesia primitiva románica, se conserva el ábside semicircular. El aparato constructivo está formado a base de hiladas de sillares regulares y conserva dos pequeñas ventanas de arco monolítico y de un solo derrame. Se comunica con la nave mediante un arco triunfal. La nave, a pesar de que transformada, corresponde al templo románico. En el interior se sitúa el altar, de estilo barroco, y la cripta. A la fachada barroca, muy austera, destaca un gran óculo sobre el portal, de arco de medio punto. Había sido coronada por una moldura, hoy prácticamente desaparecida, de formas ondulantes, que cubría la cumbrera.

Adosado a tramontana se sitúa el campanario, también de época y de estilo barrocos. Está formado por tres cuerpos sobrepuestos y coronados por una cúpula hecha con ladrillos. Es de planta cuadrada en el primer cuerpo y de planta octogonal al segundo. Todavía conserva restos de los esgrafiados, hechos a base de motivos geométricos. Completan el conjunto un cementerio con una capilla de San Cristo construidos en el mismo momento que el campanario, la fachada y la torre. La capillita es de planta cuadrada con cúpula de ladrillos y dos aperturas paralelas de medio punto, que estaba unida a los nichos por la banda norte. A mediodía y levante se sitúan una serie de construcciones construidas en el siglo XIX que corresponden a una antigua masoveria.

Contexto histórico

La antigua iglesia de Santa Eulàlia de Tapioles había sido una celda monástica desde el 878, a partir de un documento escrito por el rey franco Luis el Tartamudo que la hace dependiente de la sede de Barcelona como “celda de Sant Genís y Santa Eulàlia de Tapioles”, cerca de la desaparecida villa de Pinells. El año 986 fue absorbida por el monasterio de Sant Cugat. La capilla, que era en ruinas el 1373, fue reformada en época barroca; sin embargo, conserva el ábside semicircular, construido con sillares cortados, de tradición y estructura románicos.

En otro documento del 1120 se hace referencia en la iglesia de Sant Genís y Santa Eulàlia de Tapioles, pero sin referencia en ninguna comunidad. Posiblemente en el siglo XI la perdió. El 1373, el lugar se encontraba deshabitado, pero en 1850, Josep Pradell, propietario de la masía de can Pradell de la Sierra, reformó el edificio y le dio un cariz barroco. Construyó el cementerio, el campanario y el coronamiento de perfil sinuoso de la fachada principal, que actualmente no se conserva. Así mismo, decoró los exteriores con esgrafiados de motivos geométricos similares a los de la masía de can Pradell.

 

Referencias


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