Fauna


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Autor: Agnès Perelló

En el Espacio Natural de las Guilleries-Savassona entran en contacto la región mediterránea y la eurosiberiana o centroeuropea, cosa que le confiere rasgos bioclimáticos excepcionales.



Los pájaros forestales constituyen uno de los principales patrimonios de la zona, con especies remarcables como el gavilán y el águila culebrera, que anida en la zona procedente de África. Tampoco faltan pequeños mamíferos, como el lirón común o la ardilla, y las especies más comunes como el zorro, la jineta y el jabalí.



Los bosques semicaducifolios (robledales secos de roble pubescente) y el encinar montañoso constituyen la comunidad de tránsito por excelencia entre los ambientes biogeográficos mediterráneo y centroeuropeo. Su presencia en las Guilleries-Savassona es abundante, y constituye uno de los biotopos más importantes. En estos bosques abundan especies como el ruiseñor, el agateador, el herrerillo y el trepador azul, el cuco y el cárabo. Los reptiles característicos de estos ambientes boscosos son la lagartija verde y la serpiente de Escolapio. Otras especies características de este bosque son el erizo común, el topo rojo, el topo montañoso y el lirón gris, especie no demasiado frecuente ya que azotaba los cultivos y fue tan perseguida durante años que aún no se ha recuperado completamente.



El bosque de pino silvestre es propio de un ambiente de carácter medioeuropeo montañés, con tendencias submediterráneas, foresta de transición entre el elemento puramente centroeuropeo y el más mediterráneo. Los pájaros que más anidan en esta zona son el petirrojo, el chochín, el reyezuelo listado, el mirlo, la curruca capirotada, el mosquitero papialbo, los herrerillos, el pinzón, etc. Otros pájaros habituales en el pinar son el pájaro carpintero y el piquituerto, que tienen en estos pinares el límite latitudinal más bajo. También son corrientes los búhos chicos y los córvidos. Cabe destacar, asimismo, la rara presencia del gato montés, especie típicamente forestal.



Los representantes más característicos del hayal, aunque con densidades poblacionales bajas, son el carbonero palustre, el ratonero, el camachuelo, el pico picapinos y la becada, siendo esta última abundante en los lindares del bosque y en invierno. Este ambiente no es tan favorable para la presencia de pequeños mamíferos como otros bosques caducifolios. Están representados el erizo común, la musaraña menuda y colacuadrada, la ardilla, el lirón común, el topo montañés y el topo.



En las Guilleries el castañar se encuentra en forma de plantaciones monoespecíficas. Para estas explotaciones forestales son tradicionales los ciclos de tala corta y clareos cada 5 años, lo cual implica la supresión lenta de los pies productores de semillas y los roces del sotobosque, hecho que se refleja en la poca diversidad faunística que se encuentra asociada a estos ambientes.



Las plantaciones de chopos o plataneros, pobres en sotobosque y con árboles que presentan una corteza muy lisa (sin fisuras o demás accidentes en la corteza que permitan el establecimiento de entomofauna, base alimentaria para muchas especies de aves o para el propio establecimiento de nidos) presentan una baja diversidad faunística.



Los prados y matorrales están asociados a las masías existentes, y actualmente representan un porcentaje muy bajo de la superficie total del espacio. Encontramos especies que conviven bien con los ambientes ruderales y que obtienen su alimento en los cultivos más cercanos. Como característicos de este ambiente podemos destacar al buitrón, la tarabilla, el triguero, el estornino, la lavandera y las grajillas. Y entre los mamíferos, el tejón, el conejo y el topo.



Los riscales conforman el biotopo más característico del área de las Guilleries-Savassona, sobre todo en el sector de Savassona. La fauna más propia es la ornitofauna rupícola, que no se caracteriza por ser muy diversa, sino por sus adaptaciones al hábitat y por las aves carroñeras, como el halcón, el búho real y el alimoche.



Las aves acuáticas, especialmente la gaviota argéntea, el cuervo marino grande, el pato real y la garza real tienen, en este tipo de embalses, una zona acuática interior de destacable importancia.



Encontramos aves que nidifican, como el pato real, la gallina de agua, la gaviota argéntea -que acostumbra a poner sus huevos en las playas arenosas del embalse- o el martín pescador, que anida en los agujeros excavados en los márgenes de tierra.



De las aves de paso destacan tres grupos: el de los ardeidos, grupo en el que se encuentran la garceta, la garza real y el martinete, así como algunas especies de patos, la foja o las llamadas aves limícolas, como los andarríos chicos, el chorlito o el archibebe fino.



Otro ambiente muy interesante es el de las balsas que hay por toda la montaña y que constituyen un refugio para una buena diversidad de anfibios como el tritón verde, el sapo, la salamandra o la rana.



Guilleries-Savassona alberga una amplia representación de bosques de ribera, sobre todo en el sector Guilleries, ya que la Riera Major y las rieras y torrentes que van a parar a ella conforman una extensa red hidrológica que tiene asociado el alisar como bosque de ribera.



La importancia de este hábitat también radica en su función de pasillo biológico para muchos mamíferos que, pese a no tener este biotopo como hábitat propio, sí se encuentran relacionados con él. Un hecho destacado es la presencia de pequeños mamíferos como la musaraña de agua y la rata de agua, pero también la del visón americano.



Finalmente, destacaremos la fauna asociada a las masías y a los zarzales, parecida a la que encontraríamos en muchos lugares de Cataluña.