Paisaje


El Montseny, elevado entre los llanos de las comarcas del Vallès, Osona y la Selva, se presenta como un bloque montañoso de perfil característico y altivo, visible desde muchos lugares de Cataluña y conocido en todo el mundo por la belleza de sus paisajes. Precisamente, el nombre del macizo viene del latín Mont Signus (monte señal) y confirma la fisonomía de su relieve.

Bosques mediterráneos


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Autor: Kim Castells

Los bosques mediterráneos se desarrollan en un clima estacional de veranos secos y cálidos e inviernos moderadamente fríos y de precipitaciones variables de un año a otro con máximas de precipitaciones en otoño y primavera. Se trata de bosques siempre verdes, que aprovechan la energía solar. En el Montseny, los ecosistemas mediterráneos están representados por encinares y alcornocales, y por pinares y maleza. Destacan los encinares del valle de la Castaña y los pinares de alrededor de la Garriga.

 

La fauna es muy variada y presenta algunas adaptaciones basadas en estructuras resistentes, migraciones y busca de refugios. Entre los reptiles es representativa la lagartija cola-larga y, entre los pájaros, la curruca capirotada. Son bosques que han sufrido una fuerte explotación forestal que les ha mantenido en un estado de rejuvenecimiento continuo.

Bosques centroeuropeos

El clima lluvioso y permanentemente húmedo se da en el Montseny a partir de los 1.000 metros. Los boques propios de este ambiente están representados por bosques de abetos, hayas y robles húmedos. En el Valle de Santa Fe se encuentran estos tres tipos de bosques formados por árboles altos y corpulentos. Las variaciones térmicas y de luminosidad a lo largo del año, debidas a la pérdida de las hojas de haya, determinan las condiciones ecológicas del sotobosque.

 

A causa del ambiente variable, la población de animales es limitada. Sólo la elevada producción de hojarasca en otoño comporta una abundancia de invertebrados. La fauna está especializada, como en el caso del escarabajo Rosalía alpina. Por cuanto hace a los vertebrados, la máxima actividad es en primavera y verano. Como pájaro emblemático destaca el azor.

Prados y landas


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Autor: XPN

 

Los ambientes propios de alta montaña se encuentran representados en las cimas más altas del macizo, como el Turó de l'Home, les Agudes, Matagalls y el Pla (llano) de la Calma. El clima se caracteriza por un fuerte contraste diario, con temperaturas muy elevadas durante el día y muy bajas por la noche, y también por un fuerte contraste estacional, con heladas y nieve en invierno y temperaturas altas en verano.

 

A causa de estos contrastes, los árboles se desarrollan con dificultad, de manera que la vegetación está formada por matorrales y hierbas que dan paso a un paisaje abierto de landas y prados que han aumentado de extensión gracias a la actividad ganadera.

 

También la fauna ha de soportar estas fuertes variaciones climáticas. A menudo, los animales pasan un largo periodo de inactividad biológica, como la araña Eresus niger, o se desplazan a otros ambientes, como el tordo, pájaro migratorio. El periodo de máxima actividad se concentra a finales de primavera y principios de verano.

Ríos y riachuelos


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Autor: Kim Castells

 

Los ríos y riachuelos del Montseny se caracterizan por una irregularidad en los caudales fluviales, tal como ocurre en los cursos de agua de la cuenca mediterránea. El régimen hídrico de estos cursos es máximo en otoño y mínimo en verano. Los de media y alta montaña están encajonados, son rápidos y de aguas limpias y los del llano son de lecho ancho, a menudo transformado por el hombre y con altos niveles de contaminación.

 

La vegetación se caracteriza por un crecimiento rápido y se distribuye por los márgenes del río formando grandes hileras (campos en galería o en las orillas).

 

La fauna acuática propia de los ríos del Montseny está adaptada a la variabilidad estacional y presenta gran resistencia a las avenidas, las riadas y las sequías. Es importante la presencia de la trucha de río y del barbo de montaña. Como especies indicadoras de la calidad biológica en los cursos de agua, destacan la Perla marginada, entre los invertebrados, y el mirlo acuático, entre los vertebrados.

Berrocales, peñascos y acantilados


 Los berrocales, los peñascos y los escasos acantilados del Montseny son lugares de mucha pendiente y poco suelo, de manera que son ambientes inhóspitos para la vida animal y vegetal.

 

Las superficies son lisas y sólo están húmedas cuando llueve. Hay escasez de elementos nutritivos y dificultad de anclaje. Estas características de las zonas rocosas contribuyen a la abundancia de endemismos. Estos ambientes están muy bien representados en la zona de les Agudes.

 

Sólo algunas especies vegetales muy bien adaptadas y los líquenes colonizan los ambientes rocosos. Por ejemplo, el crespinell verde claro y el liquen geográfico.

 

La fauna está poco representada; sólo los reptiles, como la lagartija de pared, son frecuentes. Los acantilados son interesantes para algunas aves, como el roquero rojo o el avión roquero, que aprovechan su carácter inexpugnable para anidar o descansar.

Cultivos y yermos


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Autor: Parque Etnológic de Tagamanent

Los cultivos y los yermos son ecosistemas dependientes de la intervención humana con límites muy definidos mantenidos forzosamente por la actividad agrícola. Los espacios seleccionados para cultivo son llanos, con suelos profundos y ricos en nutrientes. Las superficies cultivadas son escasas en las partes altas del Montseny, en cambio, dominan en la llanura, por ejemplo, los llanos de Palautordera.

 

La variedad de especies cultivadas en el macizo es baja, pero mezcladas con éstas crecen otras plantas con marcada capacidad invasora, formando un conjunto más o menos diverso. La amapola y el morró blau son especies que podemos encontrar en sembrados, viñas, márgenes, rocas y huertas. La fauna de estos ambientes, como en el caso de la golondrina o la urraca, es tolerante con la proximidad humana. También se observa una adaptación permanente o temporal en el consumo de plantas cultivadas (por ejemplo, el conejo) o en la utilización del espacio como lugar de caza (por ejemplo, el búho).

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