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Autor: Agnès Perelló

La existencia de grandes masas forestales que alternan con espléndidos riscos y acantilados que se levantan majestuosamente sobre la llanura ofrecen unas condiciones óptimas para el refugio, la cría, la hibernación y el paso de numerosas especies vertebradas. Por la gran variación de ambientes ecológicos presentes en los terrenos del parque se pueden diferenciar claramente diversas comunidades faunísticas muy particulares. Desde los típicos habitantes rupícolas hasta los animales de cultivos cercanos a las masías, pasando por la fauna propiamente oquedal, se contabiliza una cantidad muy considerable de especies animales (cerca de doscientos vertebrados), la mayoría de un gran interés.Les aves representan el grupo más numeroso de los vertebrados del macizo. Las más comunes son el mirlo (Turdus merula), la paloma torcaz (Columba palumbus), el arrendajo(Garrulus glandarius), el petirojo (Erithacus rubecula) y los herrerillos (Parus spp.), que crían. En la parte baja del macizo abundan el pinzón (Fringilla coelebs), el jilguero (Carduelis carduelis), los escribanos (Emberiza spp.), la abubilla (Upupa epops) y el tordo (Turdus philomelos), que anida en uno de los límites más meridionales de la Península.

De vez en cuando, aún aparecen en el cielo algunas rapiñadoras como el águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), gavilanes y azores (Accipiter spp.), entre otros, y diversos falcónidos, así como los excepcionales buitres (Gyps fulvus) y el águila dorada (Aquila chrysaetos).

También tenemos que resaltar la presencia de algunas parejas de búhos reales (Bubo bubo), que han desaparecido en gran parte de Centroeuropa, mientras que aquí están presentes aún en los peñascos más salvajes de los canales.

PPor la maleza y los pinares acostumbran a aparecer la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) y la culebra de escalera (Elaphe scalaris). Tampoco es raro sorprender, entre las pedregosas líneas de cresta del parque, a la víbora hocicuda (Vipera latasti).

En muchas de las fuentes que se encuentran en la montaña crecen larvas de la vistosa salamandra (Salamandra salamandra), así como renacuajos de diferentes especies de sapos (Bufo, Alytes, etc.).