Situación geográfica-geológica


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Kim Castells

El macizo de Sant Llorenç del Munt se encuentra al Norte de la ciudad de Terrassa; emerge de la Depresión del Vallès y llega a la cota de los 1.103 m en la Mola. Limita con la riera de las Arenes al Oeste, con el río Ripoll al Este, con el llano de Terrassa-Sabadell al Sur, y por el Norte se extiende hasta el Montcau (1.056 m), a partir de donde desciende hacia la Depresión central o del Ebro.

 
Propiamente, el macizo forma, junto a Montserrat, los riscos de Gallifa, etc., la vertiente continental del Sur de la Depresión del Ebro; la Cordillera prelitoral queda reducida a una estrecha franja de unos 3 km de anchura media, en dirección al sentido de longitud Oeste-Sur-Oeste/Este-Norte-Este, aproximadamente.
 
El conjunto orográfico destaca claramente del resto de montañas catalanas e incluso de la misma Cordillera prelitoral. Por otro lado, no es posible desligar el relieve de Sant Llorenç del Munt del de la vecina Sierra de l'Obac, ya que los dos forman una sólida entidad topográfico-geológica. Observada desde cualquier punto de los alrededores, la montaña presenta esta propiedad, pero es en el lado del Vallès donde su peculiar silueta ha sido siempre más conocida, con las notables cumbres de la Mola y el Montcau.

El relieve


Las dos grandes unidades que forman el macizo han estado siempre perfectamente delimitadas por la toponimia: Sant Llorenç del Munt y la Sierra de l'Obac. Ambas están enlazadas por el Collado de Estenalles, en la cabecera de la riera de las Arenes, que las separa a su vez mediante un valle de vertientes muy escarpadas, de origen cárstico.
 
A los lados hay multitud de barrancos tributarios de la riera de las Arenes y del río Ripoll, llamados "canales", que dividen el macizo en unidades secundarias. Destacan los bloques de la Mola (1.103 m), Òbits (1.031 m) y Montcau (1.056 m). Las cumbres de estos relieves son a menudo escarpados, con riscos casi verticales, y van alternando con cambios de pendiente. Al pie de los riscos hay monolitos separados de las paredes por la erosión de grandes ciaclasis (megaclasis), conocidas con nombres muy populares como Cavall Bernat, Castellasses, la Cova del Drac, etc.
 
En conjunto, la forma aproximada del macizo de Sant Llorenç de Munt es la de un tronco de cono escalonado en cuatro tramos: el primero tiene el límite superior en el nivel del Cavall Bernat, el segundo en Can Pobla, el tercero en Hort dels Monjos y el último, en la Mola.

La hidrografía


Por las crestas de la Mola y el Montcau pasa la divisoria de aguas entre las cuencas del Besòs y del Llobregat, que se alarga hasta Sant Cugat del Vallès. La red hidrográfica de la montaña está compuesta, pues, por dos sistemas que tributan en dos grandes colectores: Ripoll, de caudal perenne, tributario a la vez del Besòs, y la riera de las Arenes, de régimen irregular y torrencial, tributaria del Llobregat. Por el lado septentrional y por el de poniente de la Sierra de l'Obac, los barrancos y las rieras van también al Llobregat por las rieras de Talamanca, Mura, Infern y Mata-Rodona i Rellinars.

Origen y evolución geológica


No es posible describir la evolución del macizo de Sant Llorenç del Munt sin hacer referencia a la evolución geológica de Cataluña.

 
Durante la era secundaria, y como consecuencia de los plegamientos hercinianos, dos grandes macizos forman Cataluña: el del Ebro, que corresponde hoy a la Depresión Central, y el catalano-balear. El resto estaba cubierto por el mar.
 
Durante el eoceno, el macizo del Ebro se hunde y empieza el levantamiento de los Pirineos y las cordilleras mediterráneas. Más tarde, en el oligoceno, se configuran definitivamente los Pirineos y los sistemas mediterráneos, manteniéndose el macizo catalano-balear. Los materiales que arrastraban los ríos procedentes de estas montañas iban a parar al amplio brazo de mar que ocupaba toda la Depresión central, extendida hacia la zona de Aragón.
 
Finalmente, y durante el mioceno, la Depresión central se seca a la vez que se hunde el macizo catalano-balear, dando origen a la Depresión prelitoral y a la Fosa Mediterránea.
 
De esta forma, la formación de los conglomerados de Sant Llorenç del Munt corresponden al período eoceno-oligoceno, ya que se forman los deltas de los ríos que bajan del macizo catalano-balear.

Clima


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Autor: XPN

El macizo de Sant Llorenç del Munt i Sierra de l'Obac se levanta bruscamente en la parte septentrional del Vallès Occidental, y la humedad aumenta en el valle del río Ripoll, en la parte oriental de la montaña. En la cima de la Mola la precipitación no será inferior a los 800 mm, mientras que en la Sierra de l'Obac no debe pasar de los 700 mm. Las medidas llevadas a término en la estación del pantano de la Xorriguera, en las vertientes de aquella sierra, daban una media de 681 mm. Es probable que en la zona Norte del macizo, Mura y especialmente Sant Llorenç Savall, se llegue también a los 700 mm, mientras que en Terrassa y Sabadell, en la plana vallesana, sólo se reciban respectivamente 508 y 603 mm de lluvia.
 
Por lo que corresponde a las estaciones de las precipitaciones, la época más lluviosa es la de otoño, seguida de la de primavera, y la más seca, la de verano, aunque está expuesta a tempestades locales estivales o bien originadas por la fuerte condensación de las masas de aire marítimo sobre el aire sobrecalentado interior, en el contacto con el macizo, que origina un fuerte ascenso, fenómeno que puede dar lugar a tempestades devastadoras como la que tuvo lugar el 25 de septiembre de 1962.
 
A pesar de que en la llanura del Vallès la temperatura media del año es de unos 15°, en la montaña las temperaturas llegan a ser extremas en invierno a causa de la altura. En lo concerniente a la nieve, tiene poca importancia, aunque nieva algunas veces, especialmente en la cumbre de la Mola, y ésta se conserva bastantes días, principalmente en las zonas sombrías.

Tectónica


 

Podemos decir que la tectónica no ha influido de una manera trascendental en el modelado del macizo, ya que las unidades Sant Llorenç del Munt-Sierra de l'Obac pertenecen a una depresión y un paso a una zona de plegamientos como es el caso de la Cordillera prelitoral, aunque orográficamente estén incluidas en el mismo. Son de una sencilla estructura regular, cuyos estratos presentan un buzamiento hacia el Norte que, de una manera general, no sobrepasa los 10°. La macrotectónica no ha tenido un papel importante, pero sí la microtectónica que, junto con la naturaleza de los materiales y la erosión, ha influido en el modelaje y aislamiento de estos depósitos detríticos de la orilla.
 
Las fallas han dado origen a algunos de los canales más conocidos de la montaña: Cueva del Drac, Canal de Can Pobla, la del Collado de los Tres Termes, la del Collado de Eres…

Estratigrafía


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Pared de roca

La base del macizo de Sant Llorenç del Munt es un plutón de granito que, surgiendo al Este de Matadepera y extendiéndose por Castellar del Vallès hacia levante, afecta a las pizarras paleozoicas, atravesándolas y, a partir del nombrado Castellar del Vallès, forma una estrecha franja limitada por sendas fallas: una normal, hacia la Depresión del Vallès, y la otra a la inversa, limitando con el trías.

 
El paleozoico, de pizarras metamórficas, forma clapas irregulares en dimensiones y distribución; la más grande corresponde al encabalgamiento de Girbau, en la zona de la Penitenta, que se extiende de Este a Oeste hacia Can Torres y el camino dels Monjos.
 
Podemos tener en cuenta dos clases de yacimiento:
a) Pizarras que yacen directamente sobre el granito.
b) Pizarras que cabalgan sobre el secundario y el terciario.
 
Las primeras están localizadas en el área comprendida entre el Sur y el Este del collado de Can Sallent o Mont-Rodon. Son de color grisáceo azulado, sericíticas, con filón y vetas de cuarzo cataclástico, muy alteradas y erosionadas. Se les calcula una potencia de unos 60 metros.
 
Por lo que concierne a las pizarras de encabalgamiento, están muy extendidas en sentido transversal, aunque de poca potencia, ya que en la fuente de los Llorers, al pie de Can Girbau, dejan al descubierto el eoceno y, al Sur de la sierra de Sant Feliu, permiten ver el granito.
 
El trías comprende una franja de unos 600-800 metros de anchura en la zona media y 5 km de longitud, que se extiende oblicuamente desde la colina de Can Torrella pasando por la colina de Calderols y el Pujol, hasta más allá de Sant Feliu del Racó.
 
El contacto del trías con el paleozoico se produce por medio de fallas y aparecen los clásicos conglomerados cuarzosos de la base del Buntsandstein, verticales y muy escasos, que llegan a desaparecer; solamente son visibles en la intersección con la carretera de Mura. Sigue una serie de asperones rojos, micácicos, que tienen un buzamiento de 22° y en la parte superior alternan con margas muy arcillosas. Aquí el Buntsandstein tiene una potencia de unos 200 metros.
 
El Muschelkalk aparece en el Turó de Can Torrella, con calcáreas dolomíticas, blanquinosas y un buzamiento de 30-35° al noroeste, muy dobladas. Siguen 30 metros de arcillas marrones, sin nada, del Muschelkalk medio. El conjunto acaba un poco más allá de Can Torrella en contacto con los conglomerados del eoceno inferior, mediante una gruesa zona de milonicización. En la cantera de Can Torrella se ha encontrado fauna con Ceratites antecedentes (N. Llopis i Lladó).
 
Todo el eoceno de la zona de Sant Llorenç del Munt es de facias continental y va desde la base al priaboniano inferior. En la mencionada base, concretamente en Can Solà del Pla (Matadepera) y Mas Olivet (Sant Feliu del Racó), se ha encontrado Bolimus gerundensis (N. Llopis i Lladó).
 
Los conglomerados forman la parte más destacada del macizo, que les debe su configuración característica. Empiezan en la cota 500 y llegan a la cima culminante de la Mola, a 1.095 m de altitud. Son de origen deltaico, constituidos por guijarros de calcáreas triásicas, cuarzos de pizarras paleozoicas y algún episodio de granito. Hay algunas pequeñas diferencias entre estos conglomerados y los de Montserrat, lo que hace que la erosión haya actuado de forma diferente. Por un lado, las intercalaciones de asperones y margas rojizas se adentran en las masas de pudingas hasta niveles muy altos, cosa que hace que la masa sea menos resistente a la erosión. Por el otro, la composición de los conglomerados es menos resistente; los elementos paleozoicos son más abundantes y, según el lugar, llegan a dominar, y el cemento arcilloso parece que está también en mayor proporción. Todo esto contribuye a hacer que la masa de pudingas esté más afectada por la división en estratos, y que la resistencia a la erosión entre estratos sea más pequeña; así es que no se dan formas tan osadas como en el caso de Montserrat.
 
El eoceno presenta cuatro tramos estructurales y morfológicos:
 
»Primer tramo: desde el contacto con el Muschelkalk hasta Cavall Bernat.
»Segundo tramo: dentro de Can Pobla.
»Tercer tramo: hasta l'Hort dels Monjos.
»Cuarto tramo: hasta la cumbre de la Mola.
 
En el primer tramo, de poca pendiente, los conglomerados son de color rojo-vino, el cemento es poco duro y la roca, que se disgrega fácilmente, proporciona fragmentos libres de calcáreas, pizarra, asperón, calcita y cuarzo. Los niveles arcillosos son escasos y de poca potencia y no forman rellanos ni niveles de fontículos. Acaba en el nivel arcilloso de Cavall Bernat, con grutas, un rellano bien marcado y dos fuentes muy escasas.
 
En el segundo tramo está Castellassa, la Roca de les Onze Horts, els Plecs del Llibre y el Cavall Bernat. Debe de tener unos 100 m de potencia y forma un solo bloque muy compacto, de paredes verticales, y tres o cuatro escalones secundarios de 20-30 m de altura. El color es más rojizo, tirando a anaranjado.
 
El tercer tramo empieza en las arcillas de Can Pobla, que dan un nivel freático importante, el más importante de todo el macizo. Es un tramo de unos 180 m de potencia y es toda una unidad compacta de paredes verticales, materiales muy uniformes en dimensiones y que acaba en una clase de cornisa aún más compacta, de unos 10 m de grosor, separada del resto por una pequeña intercalación arcillosa.
 
Finalmente, al pie del nivel de l'Hort dels Monjos encontramos el cuarto tramo de fuerte pendiente, con una potencia de unos 60 m y que acaba en la cima de la Mola.

Composición y naturaleza de los conglomerados


A causa de su origen deltaico, la potencia de los conglomerados de montaña de Sant Llorenç del Munt es variable, si bien se puede fijar en unos 500 m, y en algunos puntos se reduce a estrechas capas intercaladas entre las margas y las arcillas. Son, pues, poligénicos y sus caracteres petrográficos dependen de la composición de las rocas marginales: la matriz es calcárea y silícica, las aristas calcáreas y pizarrosas, y la procedencia, la misma que la de los macizos del Garraf (calcárea) y Montseny (paleozoica).

 
Los porcentajes son los siguientes: en Sant Llorenç del Munt, 50% de calcárea y 50% de pizarras; en la Sierra de l'Obac, 60% de calcárea, 30% de pizarras y 10% de granito y rocas eruptivas (N. Llopis, 1947). Se deduce un enriquecimiento de calcáreas hacia el suroeste.

Fenómenos cársticos e hidrología subterránea


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Riscal

Desde el punto de vista hidrológico, los conglomerados de Sant Llorenç del Munt se comportan de manera parecida a las calcáreas, porque los elementos constituyentes y el cemento son, como hemos visto, en gran parte calcáreos. La densa grieta que cruza los conglomerados favorece la circulación de las aguas cársticas (sustituyendo casi totalmente las superficiales), que se dirigen con predominio hacia el Norte y noroeste, siguiendo el hundimiento de los estratos.

 

Por otro lado, el carsto del macizo no presenta formas superficiales como son ahora las dolinas y el lapiaz, a diferencia de las formaciones cársticas típicas, como es el caso de Garraf. Las intercalaciones margosas entre los conglomerados han actuado o actúan de nivel de base cárstico local, y las cuevas y surgencias se encuentran establecidas en estos niveles.

 
Los progresivos descensos de los niveles de base epigea hacen que las aguas cerquen niveles inferiores. Como la circulación hídrica está condicionada por el hundimiento y la tectónica, las aguas han conseguido sucesivamente nuevas capas carstificables y, de esta manera, se han ido sucediendo diversas carstificaciones a diferentes niveles.
 
La evolución cárstica del macizo lleva un retraso en relación con el proceso normal de erosión epigea, dadas las dificultades del agua para atravesar los niveles de base locales. De esta manera, es normal encontrar surgencias activas por encima de los niveles actuales.
 
Las fuentes de Saüc, Pola, Òbits, Santa Agnès, Om, etc. son ejemplos de surgencias situadas en la parte alta del macizo. Contrariamente, en la periferia septentrional se encuentran surgencias abundantes como las fuentes de Rellinars, Mura, Llor, etc.
 
La sima más profunda del macizo es la de Espluga, de 127 m, situada en la Sierra de l'Obac, cerca de la roca de Espluga y a poniente de la fuente de Pola, y la cueva de recorrido más largo es la llamada Cova del Manel (Cueva de Manuel), en el canal de Can Pobla (Casa Puebla), que alcanza los 900 m de longitud.
 
Hay que destacar que en las calcáreas de Muschelkalk hay también dos simas: la de la fuente del Roure o de las Pedres, (forn de Can Sallent), y la de Roca Escala o de Can Sallent (en el mismo lugar), la integridad de los cuales se encuentra gravemente amenazada por la presencia inmediata de canteras en explotación activa.