Patrimonio construido


Por su ubicación privilegiada, la Cordillera de Marina ha estado secularmente ocupada por el hombre, tal como demuestran los poblados ibéricos de Puig Castellar, les Maleses y la colina de en Boscà. El patrimonio artístico y cultural, catalogado en su mayor parte, contiene elementos arquitectónicos únicos, como por ejemplo la Cartuja de Montalegre, Sant Jeroni de la Murtra y Sant Pere de Reixac, además de numerosas masías muy relevantes que, en sus partes bajas, dan lugar a un paisaje agrícola y forestal de gran atractivo, pero amenazado por los cambios económicos y urbanísticos.

Santa Maria de Montalegre es una de las pocas cartujas que perduran, en activo, en Cataluña. Los diferentes sectores religiosos construidos en el siglo XV fueron: el espacio para los conversos, los espacios comunitarios, con la iglesia gótica, el comedor, la sala capitular y un claustro, y los espacios para la vida eremítica, con treinta celdas alrededor de dos grandes claustros. Como monasterio tuvo su máximo esplendor durante los siglos XVII y XVIII. Hoy acoge una comunidad de padres y hermanos.

El monasterio de la orden de Sant Jeroni, erigido en 1416 en el mas de la Murtra y situado al pie de la Cordillera, en el Valle de Poia o de Betlem, consta de una gran iglesia, el claustro y el casal. Estas edificaciones datan del siglo XV y fueron construidas con el soporte económico de la monarquía catalanoaragonesa y de los Reyes Católicos. Como elemento arquitectónico destaca la Torre de Defensa, construida para protegerse de los piratas que venían por mar. Fue incendiado y exclaustrado en 1835. Además del monasterio hay que mencionar las ermitas de Sant Onofre y Sant Climent, situadas en las colinas que han hecho de telón de fondo del monasterio y que, junto con él, forman parte de un singular conjunto paisajístico.

El poblado ibérico de Puig Castellar se encuentra situado en el término municipal de Santa Coloma de Gramenet (Barcelonès); concretamente en la cima del Turó del Pollo (303 m). El Puig Castellar es un poblado ibérico de la tribu de los layetanos, cuya época dorada transcurrió entre el s. VI a. C. y el III a. C., y fue uno de los poblados importantes de la zona que abarcaba esta tribu ibérica. Los descubrimientos hechos durante las excavaciones están repartidos por diversos museos, de los cuales cabe destacar el de la Torre Balldovina (Santa Coloma de Gramenet) y el Arqueológico de Barcelona.

La Torre Balldovina es un edificio de gran interés histórico que muestra diversas expresiones arquitectónicas fruto de las transformaciones sufridas a lo largo del tiempo, y es representativo de la evolución de la ciudad: torre de defensa del siglo XI, edificio de carácter agrícola más adelante convertido en un gran casal del siglo XVIII y, finalmente, residencia noble y de veraneo de la familia del escritor Josep Maria de Sagarra. En la segunda mitad del siglo XX inicia una fase de degradación, hasta que en 1972 el Ayuntamiento compra el edificio y lo restaura con la idea de emplazar en él el museo de la ciudad, el actual Museu Torre Balldovina. La Torre Balldovina es, de toda la comarca del Barcelonès norte, el único edificio románico que se ha mantenido íntegro hasta nuestros días. Contiene restos arqueológicos de un molino harinero bajomedieval movido por agua y con cuatro muelas. La construcción es de grandes dimensiones y de aspecto monumental; su funcionamiento se ha datado entre los siglos XIV y XX. El molino está relacionado con la gran propiedad señorial de la Torre Balldovina.