Fauna


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Autor: Iñaki Relanzón

Las duras condiciones ambientales del macizo del Garraf (gran insolación, falta de agua, escasa vegetación y relieve muy abrupto) no permiten que viva en él una fauna rica y exuberante. En cambio, este mismo factor es el que da interés a la original fauna que allí vive, ya que está formada por una serie de especies adaptadas a estas peculiares condiciones. Podemos nombrar como pájaros representativos el roquero rojo, el roquero solitario, la collalba negra y la collalba rubia, el escribano hortelano, la cogujada montesina y la bisbita campestre. Además, la inhospitalidad de estas montañas ha permitido que vivan aún algunas especies que se encuentran en peligro de extinción, como el halcón y el águila perdicera, además de otras rapaces. La vertiente litoral del macizo ofrece también una oportunidad a los pájaros marinos que ha sido aprovechada recientemente por el cormorán grande.

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Autor: Agnès Perelló

La confluencia de ambientes ecológicos que se producen en el macizo -transición entre el encinar y la maquia de carrasca y palmito- se reflejan también en la fauna herpetológica (muy sensible a estos cambios), de manera que podemos encontrar especies de carácter termófilo y procedencia norteafricana, como la culebra de herradura y el escorpión ibérico, junto con otras de carácter centroeuropeo, como la salamandra y el lución


Finalmente, el gran desarrollo del sistema cárstico ha permitido la formación de una interesante vida cavernícola, hasta el punto que encontramos especies endémicas únicas en el mundo.


La poca distancia que separa el macizo de la ciudad de Barcelona es un factor más que contribuye a aumentar el interés científico existente, ya que nos facilita su estudio. Por otro lado, esta misma proximidad acentúa el peligro de degradación y, por tanto, exige más esfuerzo preservarlo.