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Tech4Nature en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac

Un proyecto pionero para compatibilizar conservación y uso público

Tech4Nature es una alianza global que reúne la experiencia en conservación y la innovación digital para proteger mejor la naturaleza. Impulsada por la Unión Internacional para la Conservación de la Natura (UICN) y el programa TECH4ALL de Huawei, la iniciativa apoya a los espacios naturales protegidos para que utilicen la tecnología y herramientas digitales (como cámaras, sensores e inteligencia artificial) de manera práctica, responsable y eficaz. Con proyectos piloto activos en Europa, Asia, África y América Latina, Tech4Nature colabora con espacios protegidos que afrontan retos de conservación diversos, desde la protección de especies y la restauración de hábitats hasta la gestión de visitantes.

El Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac fue seleccionado, en 2021, para formar parte de Tech4Nature a partir de un proyecto que se centró, en una primera fase, en mejorar la conservación del águila perdicera (Aquila fasciata), una especie catalogada como vulnerable, y en generar evidencias sólidas que permitieran al Parque gestionar y, si fuera necesario, regular el uso público para evitar afecciones durante periodos sensibles como la nidificación. Posteriormente, el esfuerzo se amplió, en una segunda fase, para abordar el impacto sobre la biodiversidad del territorio de dos actividades practicadas en este espacio natural, la espeleología y la escalada, mediante el uso de soluciones tecnológicas de bajo coste que permiten mejorar su monitorización.

Tras la pandemia de la Covid-19, la frecuentación de los espacios naturales aumentó, fenómeno especialmente visible en espacios periurbanos como el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac, situado entre las comarcas del Bages, el Vallès Occidental y el Moianès. Con mayor presión recreativa y turística, el equipo gestor observó cambios en los patrones de comportamiento de la pareja reproductora de águilas perdiceras que habitaba allí e identificó la necesidad de examinar con mayor profundidad la interrelación entre presencia humana y éxito reproductivo. La iniciativa se integraba, además, en el Plan de seguimiento de los parámetros ecológicos y ambientales del Parque Natural, de modo que no se trataba de una prueba aislada, sino de una pieza que reforzaba una línea de trabajo ya prevista y que, con este proyecto, daba un salto cualitativo.

Inicialmente se llevaron a cabo dos estudios clave: una evaluación de necesidades del espacio protegido y una revisión de las soluciones tecnológicas disponibles. Conjuntamente, estos informes ayudaron a definir un sistema tecnológico a medida, alineado con las prioridades de conservación del Parque y con la realidad de su gestión. La solución tecnológica aportada por el proyecto Tech4Nature se basaba en un sistema de cámaras, micrófonos y dispositivos GPS, integrados con un software de monitorización que permitía observar, de forma continuada, tanto la dinámica de las águilas como el flujo de visitantes en puntos clave. La lógica era doble: por un lado, conocer mejor la movilidad espacial y los patrones de actividad de la especie y, por otro, entender cuándo, cómo y en qué condiciones la presencia humana podía convertirse en una perturbación relevante. Este conocimiento debía permitir ajustar medidas de regulación, vigilancia y sensibilización con criterio técnico, minimizando el impacto sobre la experiencia de visita pero priorizando el bienestar de la fauna en periodos críticos.

El despliegue técnico se instaló con éxito durante los últimos meses de 2022: se colocó una cámara en el área crítica de nidificación y dos cámaras en los principales senderos adyacentes para monitorizar el flujo de visitantes. Para complementar la información que las cámaras no podían cubrir, especialmente en áreas de campeo y caza, se instalaron receptores GPS en la pareja residente de águilas perdiceras. A partir de entonces, la información generada se recopiló diariamente y los análisis preliminares permitieron verificar que la pareja se comportaba dentro de los parámetros esperados, al tiempo que se iniciaba el trabajo interno para definir un protocolo de coordinación y respuesta ante incidencias de comportamiento o riesgos. Paralelamente, se diseñó un sistema de alertas y un protocolo de avisos para reaccionar ante posibles perturbaciones en zonas sensibles, paso clave para transformar datos en acción de gestión.

Uno de los hechos más relevantes de esta primera etapa fue la detección inesperada de un "punto negro" de riesgo fuera del entorno inmediato del nido. En abril de 2023, los transmisores GPS permitieron identificar la falta de movimiento del macho en su área de campeo. Siguiendo el protocolo, los Agentes Rurales, el equipo de seguimiento y los guardas del Parque se desplazaron al punto donde el GPS había dejado de transmitir y recuperaron el cadáver, con indicios evidentes de electrocución. La necropsia posterior confirmó que la muerte se produjo por electrocución al entrar en contacto con apoyos de una torre eléctrica con un diseño peligroso para aves medianas y grandes. Más allá del impacto sobre la pareja reproductora, este episodio ejemplificó el valor práctico del sistema ya que la trazabilidad y la rapidez de actuación fueron determinantes para establecer la causa e informar a las autoridades y actores competentes sobre un riesgo que requería medidas correctoras.

Esta fase concluyó con un cambio en la dinámica de la pareja: tras la muerte del macho, la hembra incorporó un nuevo macho de cara a temporadas futuras, y se previó recolocar el dispositivo de seguimiento, no afectado por la descarga. Al mismo tiempo, el conocimiento acumulado permitió ampliar el enfoque, de modo que el proyecto ya no servía solo para vigilar el nido, sino para comprender horarios de actividad, zonas frecuentadas, interacciones con individuos de territorios vecinos y riesgos asociados a infraestructuras y perturbaciones, todos ellos elementos clave para una gestión adaptativa del territorio.

Podéis consultar los resultados de esta primera fase aquí

La segunda fase del proyecto incorpora un componente más amplio de investigación aplicada y toma de decisiones sobre uso público y biodiversidad en el conjunto del Parque Natural. El trabajo se lleva a cabo junto con el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC) para evaluar retos vinculados a la conservación y al impacto de las actividades recreativas en zonas vulnerables. En esta línea, se están probando pilotos para monitorizar hábitats donde la presencia de visitantes puede generar impactos significativos, con el objetivo de compatibilizar el disfrute del medio con la preservación de los valores naturales del macizo.

En concreto, el proyecto ha ampliado el tipo de tecnología y los usos analizados para abordar actividades especialmente sensibles, como la espeleología y la escalada. Mediante sensores lumínicos, equipos acústicos y sistemas de captura y análisis automatizado de imágenes, se busca comprender la frecuencia, la distribución temporal y el potencial impacto de estas prácticas sobre colonias de murciélagos y sobre especies de aves nidificantes de acantilados. El valor de este enfoque radica en que aporta datos continuados y comparables, útiles tanto para la regulación y la vigilancia como para orientar campañas de sensibilización, con el objetivo de garantizar un equilibrio sostenible entre el uso público del medio y la preservación de los valores naturales del macizo. En este despliegue, la implicación del Centro Excursionista de Terrassa ha sido especialmente valiosa, apoyando la instalación de los dispositivos en las cuevas y reforzando el papel de los actores locales (y, especialmente, de las personas usuarias de estos espacios) en las tareas de monitorización de la biodiversidad.

Paralelamente, la segunda fase se enmarca en un contexto más amplio del programa. En España, Tech4Nature cuenta con otro piloto en los Parques Natural y Nacional de Sierra Nevada, mientras que a escala internacional esta fase incluye también pilotos en otros cinco países: México, Brasil, Kenia, Turquía y China. Además, se ha anunciado la elaboración de un estudio de referencia sobre los aspectos legales y éticos de la monitorización digital en áreas protegidas, que se desarrolla en colaboración con la Universidad Rovira i Virgili (URV). El estudio analiza el marco jurídico vigente (a escala española, europea e internacional) sobre el uso de tecnologías de monitorización para la gestión de la fauna y los visitantes, e identifica los principios éticos esenciales para garantizar una recogida y un uso justos de los datos. Los resultados se sintetizarán en directrices prácticas para orientar a los gestores de espacios naturales en la selección y el uso responsable de la tecnología, aspecto especialmente relevante si se tiene en cuenta que el despliegue de cámaras y otros dispositivos de monitorización en parques con elevada afluencia implica, inevitablemente, la recogida de cierta información personal, lo que exige una gestión rigurosa de la privacidad y de la protección de los datos recopilados.

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