Actividades económicas


La población actual en el entorno del parque está distribuida de manera desigual, porque en un 75 % se extiende sobre la vertiente del Maresme. Considerando los municipios que rodean el espacio protegido, se estima una población de unos 350.000 habitantes, en la que además cabe considerar las poblaciones vecinas y próximas al parque, como por ejemplo Mataró, que supone más de 100.000 habitantes. La mejora de las comunicaciones, tanto en la vertiente del Maresme como en el Vallès, ha propiciado un fuerte incremento de las residencias principales, que hasta hace bien poco no eran más que segundas residencias. Actualmente, se constata que la presión demográfica es superior en la zona del Maresme que en la del Vallès.

 

 

 

El territorio de la Cordillera litoral es mayoritariamente forestal, y la propiedad es mayoritariamente privada. Las principales actividades económicas son las agrícolas, ganaderas y forestales. Por lo que respecta a las actividades industriales, éstas se localizan en determinados municipios, tanto del Vallès -especialmente en la orilla del Besòs- como del Maresme -donde se trata de industrias más pequeñas y de servicio local.


En la vertiente maresmeña, con suelos aluviales de buena calidad para la actividad agrícola y una climatología favorable, ha tenido lugar un desarrollo importante de los cultivos de huerta, flor, planta ornamental y viña, mientras que la ganadería tiene una importancia secundaria.


Por su parte, la vertiente vallesana, con un clima más áspero, ha generado un desarrollo mayor de la ganadería, en especial la dedicada a las vacas de leche, y de los cultivos de cereales y forrajes relacionados con la actividad ganadera. En el Maresme el cultivo es principalmente de regadío (más del 60 %) mientras que en la vertiente vallesana es de secano (más del 75 %). En el caso del Maresme, un porcentaje del 10 % de los cultivos, aproximadamente, está resguardado bajo algún tipo de cubierta. Merece un apunte aparte la viña de los alrededores de Alella (cerca de 500 ha tanto en la vertiente del Maresme como en la del Vallès), cuyo vino tiene denominación de origen.


En cuanto a la silvicultura, hay diversos aprovechamientos de plantaciones forestales de coníferas y frondosas. Las explotaciones forestales de frondosas como el chopo y el plátano son especialmente notables en las cercanías del Mogent. En los bosques de la sierra ricos en pinos piñoneros se practica la recogida de la piña para extraer los preciados piñones que se emplean en repostería.


Las actividades extractivas relacionadas con los yacimientos minerales fueron en el pasado motivo de modestas explotaciones, como prueban las minas de cobre y hierro de la Coscollada, o las de plomo de Montornès del Vallès. En cambio, las explotaciones de las rocas granitoides constituyen un recurso muy importante, fuente permanente de conflicto con los intereses de conservación del parque. Los sedimentos detríticos granulares cuaternarios de la plana aluvial del Besòs también han sido -y son- extraídos como áridos naturales.


Las actividades deportivas y de ocio también han encontrado en el ámbito de la Cordillera litoral un espacio para su desarrollo. Así, hay más de 13 sociedades de cazadores dedicadas a la caza mayor del jabalí, y sobre todo a la caza menor del conejo, la perdiz roja, el faisán, la paloma torcaz, y el tordo o la gallineta en invierno. En la Roca del Vallès se cazan el pato real y la gallina de agua. Se efectúan repoblaciones cinegéticas de conejo, perdiz y faisán, y, pese a todo, la caza es escasa por culpa de la fuerte presión cinegética.


Los llamados deportes de montaña -vuelo con ultraligero y parapente e itinerarios en caballo y bicicleta-, son algunas de las actividades deportivas y de ocio que pueden practicarse en el parque. La proximidad de grandes núcleos de población y de la gran metrópolis de Barcelona favorece la implantación de una importante oferta recreativa. El excursionismo (la sierra está atravesada por el Sendero de Gran Recorrido 92 de Portbou a Ulldecona) y el atletismo, la búsqueda de setas y otras actividades recolectoras (caracoles, flores silvestres, musgo, piñas, leña, etc.) también deben incluirse entre los usos de la cordillera. Algunos de estos usos se limitan a las cercanías de las áreas de ocio, como la de Nostra Senyora dels Àngels, con capacidad para unas 800 personas, bajo una extensa zona arbolada y con instalaciones de barbacoas y restauración.