Paisaje


$urlFileEntry

Autor: XPN

La presencia desde antiguo de asentamientos humanos en la cordillera ha promovido una artificialización de muchos de sus elementos paisajísticos. Actualmente, la cordillera representa un paisaje heterogéneo, sin demasiada continuidad entre sus unidades, y fragmentado por elementos artificiales como las urbanizaciones de segundas residencias, vías de comunicación y explotaciones extractivas al aire libre. Los bosques y los espacios de cultivo que se utilizan para definir la calidad de un paisaje, en este caso, están demasiado influidos por la alteración causada por las actividades humanas. No obstante, y como resultado de la síntesis de los diferentes parámetros geofísicos con la intervención humana, se cuenta con una buena diversidad paisajística.

La riera de Argentona constituye en sí misma una unidad paisajística, pese a que se ha visto bastante alterada por la construcción de infraestructuras viarias. Se trata de una zona dominada por la alternancia de asentamientos humanos y alguna zona boscosa. Los valles de la riera de Clarà y de Riudameia, tributarios de la riera d'Argentona, ofrecen un paisaje marcado por el grado de humedad que comporta su situación geográfica respecto del mar, con una vegetación de orilla bien desarrollada y unos frondosos bosques.

En general, las vertientes marítimas de la montaña se ven dominadas por elevaciones bastante abruptas que acaban siempre en líneas bastante redondeadas. El color y la textura son forestales, pero con clapas intercaladas de cultivos de secano y con segundas residencias dispersas, en su mayoría unidas por una intricada red de líneas eléctricas.

$urlFileEntry

Autor: XPN

De características similares es la vertiente montañosa vallesana, con las pendientes más suaves y llanas, como por ejemplo en Vallromanes. En las partes bajas de los valles vallesanos de la Cordillera predominan las planas agrícolas, y los asentamientos han quedado reducidos e integrados en el paisaje natural. Es una unidad de líneas suaves con los cambios continuos de textura y coloración propios de las zonas de mosaico agroforestal. Finalmente, destacaríamos las planas del Besòs y el Mogent, ocupadas por núcleos de poblaciones y polígonos industriales en los que los antiguos cultivos quedan a la espera de ser víctimas de la especulación urbanística. Este margen fluvial humanizado contrasta con el lecho del río, que es rico en vegetación de ribera y que, a medida que mejora la calidad del agua, incrementa también la calidad biológica y, por tanto, la biodiversidad de la zona.

Entre los puntos panorámicos que permiten captar esta diversidad paisajística destacan la colina del Pi Candeler, la de Galzeran, el castillo de Sant Miquel, la colina de Salve Regina, la de Sant Mateu, la de Céllecs y la del castillo de Burriac.

  • El Baix Maresme (El paisatge favorit de Catalunya). Programa emitido por TV3 el 2 de junio de 2009 (catalán)