Geografía física


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Autor: XPN

La Cordillera Litoral Central constituye una cadena montañosa que se extiende de SO a NE con una altitud moderada que nunca sobrepasa los 600 m de altitud, pero que orográficamente es singular por el hecho de que se eleva rápidamente entre la costa marina y la plana del Vallès.
 
Estructuralmente forma parte de la llamada cadena costera catalana, que se origina a partir de la actividad tectónica compresiva en el paleógeno, y que a continuación, con una tectónica distensiva desde el neógeno hasta la actualidad, modela el sistema montañoso tal como lo conocemos.
 
La base rocosa está esencialmente compuesta por rocas de la era paleozoica, entre las que destacan los granitoides tardihercinians. En contacto con la plana del Vallès hay rocas más antiguas sedimentadas y metamorfoseadas durante la orogenia herciniana. La cobertura mesozoica queda relegada a algunos afloramientos pequeños y discontinuos entre Badalona y Montgat, formada por sustratos detríticos y carbonatados que se han modelado con unos relieves tabulares muy característicos.
 
Es también en estas rocas sedimentarias donde se han encontrado unos yacimientos con flora fósil de interés internacional. Finalmente, encontramos zonas con materiales más recientes que corresponden a depósitos de edad cuaternaria localizados a lo largo de la plataforma litoral y que bordean los principales cursos del agua. Estos sedimentos aluviales cuaternarios también han aportado interesantes descubrimientos paleontológicos, tanto en la vertiente vallesana como en el litoral, con elementos marinos como en el caso de los depósitos de bivalvos, caracoles, etc., situados en una antigua playa en Vilassar de Mar.

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Autor: XPN

La geomorfología de la zona está caracterizada por el modelaje que sufren las masas rocosas hechas de granitoides. Las principales rocas de esta familia en la zona son las granodioritas, las tonalitas y los leucogranitos. Las granodioritas son las rocas mayoritarias y las que han sido explotadas en la mayor parte de las pedreras, como la de la Vallensana. Las tonalitas pueden observarse en la antigua pedrera de Teià. Los leucogranitos de menor extensión son más resistentes a la erosión y se encuentran formando colinas como las del castillo Burriac, las Rocas d'en Vivó, etc. La alteración de estos materiales produce la hidrólisis de los feldespatos y la hidratación de las micas. Estos procesos químicos comportan la destrucción de la red cristalina de la roca original. El resultado es la liberación del cuarzo mineral, que es más estable, y la formación de arcillas, que migran transportadas en suspensión por el agua. El granitoide en estas condiciones se transforma en una roca alterada que se conoce con el nombre de sablón, de textura arenosa grosera y formada por mineral de cuarzo con feldespatos y micas alteradas. Sobre el manto de sablón, los agentes erosivos (principalmente el paso de aguas superficiales) continúan evacuando este material alterado hasta que la roca sin alterar queda en la superficie y el proceso de meteorización comienza nuevamente. Las formas de modelaje resultantes de estos paisajes graníticos están condicionadas por la red de fracturas de la roca y por la intensidad de alteración erosiva.
 
El paisaje de la Cordillera litoral tiene como principales estructuras geológicas las llamadas bolas, como por ejemplo los relieves de la colina de Pons, al sudoeste de Premià de Dalt, y los de montes islas como el de Céllecs, Montcabrer y Burriac. La alteración erosiva también afecta al mundo subterráneo y permite la aparición de los tafonios, que son cavidades creadas en los bloques de granito, como la del Forat de les Bones Dones o Cova de les Encantades, en Cabrils, o bien los hoyos, que son concavidades formadas sobre superficies graníticas planas que evolucionan profundizando en favor de la gravedad.

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Autor: XPN

Las dos principales cuencas hidrográficas son la del río Besòs (con los ríos Mogent y Besòs como principales), que flanquea la sierra litoral por la vertiente vallesana, la separa físicamente de la plana y concentra un importante acuífero aluvial. En la vertiente marítima el principal curso fluvial es la riera de Argentona, que supera los 5 km de longitud. El resto es una multitud de rieras de corto recorrido y pronunciada pendiente que sólo llevan agua cuando llueve (excepto en el caso de las rieras de Clarà y de Riudemeia y de los torrentes de Cuquet y Sant Bartomeu, que presentan un curso débil pero continuo). Pese a que en la zona no hay aguas termales subterráneas, sí las hay asociadas a emanaciones gaseosas de dióxido de carbono endógeno con implicaciones geotérmicas, como es el caso de las fuentes picantes de Cabrera de Mar (actualmente cerrada) y Argentona.
 
El clima actual de la zona es claramente mediterráneo. Aun así, la proximidad de la cordillera a la lámina marina hace que haya algunas variaciones entre la vertiente litoral y la vallesana. Las temperaturas son más moderadas en la costa a causa del efecto del mar, y algo más bajas (entre 1 y 2°C) en la vertiente continental. Por otra parte, en invierno son habituales las heladas y la inversión térmica en la plana vallesana. Sea como fuere, la zona está dominada por el ambiente soleado, tal como lo demuestra una media anual de días de sol de más de 115. La lluvia es más abundante en el interior que en la costa. En el Vallès puede oscilar entre los 620 mm/año y los 710 mm/año. En la costa esta variación es de entre 525 mm/año y 645 mm/año. Ahora bien, el régimen de lluvias es típicamente mediterráneo, lo cual quiere decir que pueden caer verdaderas trombas de agua en determinados momentos sobre áreas puntuales. En el caso de la vertiente montañosa del Maresme, ésta se caracteriza por la presencia de un gran número de valles o cuencas fluviales muy cortas que van a parar al mar a través de rieras. La fuerte pendiente, la escasa extensión de las cuencas, su creciente urbanización y, finalmente, la corta distancia entre la sierra y el mar impiden que una lluvia fuerte pueda ser absorbida por el suelo. El resultado es una avenida de agua que repentinamente llena y desborda los lechos de las rieras con una importante fuerza erosiva. Las llamadas "rierades del Maresme" corresponden a precipitaciones intensas pero generalmente de poca duración (entre 1 y 2 horas con lluvias de 80 a 100 l/h).